
Halloween, esa infausta festividad traída desde el otro lado del Atlántico y que ha contagiado con su fiebre a gran parte de la sociedad española. Como en otras muchas cosas, simples borregos patéticos camino de ese mundo globalizado que acabará por colonizar la Antártida a base de hamburgueserías y grandes centros comerciales.
Entre las tiendas de disfraces, los pubs y centros de ocio nos han metido a los zombis, vampiros, momias y demás hasta en la sopa y, lo que es más triste, desde los colegios se ha incentivado notablemente. Lo de la restauración y el comercio lo entiendo, pues ahí está el San Valentín inventado por unos grandes almacenes, ellos buscan formas de aumentar el consumo y recurren para ello a lo que sea (dentro de poco ya verán cómo promueven el día del padre / madre divorciado)
Con este proceso de norteamericanización (vaya palabreja) no hacemos sino perder nuestras señas de identidad. ¿Tanto cuesta que Todos los Santos sea un día de honra y respeto por nuestros mayores que nos han dejado? ¿Tan poca imaginación tenemos en las escuelas que debemos importar costumbres foráneas?
La verdad, no sé si llegaré hasta el 2030, pero al paso que vamos me veo celebrando el día de Acción de Gracias y untando con crema de cacahuete las tostadas mientras acaricio mi Kalashnikov, pues por importar no hacemos como los romanos que asimilaban lo mejor y provechoso de cada sociedad, sino que vamos como los cangrejos, hacia atrás.
Y después de este desahogo debo de admitir algo que para algunos pueda parecer totalmente contraproducente a lo anterior. Y es que este año Halloween era más necesario que nunca. Los disfraces, maquillaje, máscaras, etc… cualquier recurso es útil para evadirse de esta realidad que nos envuelve. La huída, se está convirtiendo no en una opción sino en una necesidad. Por eso se dice que triunfa tanto internet y sus mundos virtuales, porque la gente no aguanta más esta sociedad del siglo XXI en que usted y yo somos los eslabones más débiles, carne de cañón para la inexorable rueda de la globalización que no hace sino dirigirnos hacia una sociedad plana, sin voces discordantes.
En fin, que Halloween y sus seres de ultratumba no es sino un poco más de bazofia. Y aunque me cueste decirlo, mola.
PUBLICADO EN MICRO EL VIERNES 6 DE NOVIEMBRE DE 2009.




