La clave de todos estos fracasos es la destrucción de su entorno medioambiental más cercano. El geógrafo destaca sobremanera el hecho de que la mayoría de ellos no fue consciente de que la ruptura del equilibrio sería una de las claves de su propia destrucción. Con una simple ojeada a La Safor podemos ver ciertos episodios de los que salen en el libro: intentos de explotación de espacios naturales (la marjal y la playa de l’Ahuir), retroceso absoluto de los espacios verdes (dónde antes crecían naranjos, ahora sólo aparecen adosados y naves industriales), aberraciones como la urbanización del antiguo camping Caudeli en Xeresa, y así un largo etcétera…
El medio natural que nos rodea es inigualable, y del mismo modo que apreciamos las aguas limpias del Mediterráneo y la fina arena como recurso turístico, no es menos importante el bosque bajo o la marjal.
La maquia que puebla nuestras montañas tiene una variedad y número de especies que biólogos de fama internacional señalan como una reserva única. Y la marjal es un hábitat sin parangón, nido de aves migratorias y con unos recursos hídricos que es necesario proteger.
Todo esto se encuentra actualmente amenazado por la deforestación, la sobreexplotación de los acuíferos, la erosión de los suelos montañosos… y nuestra sociedad sigue impasible, al amparo de constructores sin escrúpulos y la avaricia de algunos políticos que no cumplen con la máxima de buscar el beneficio de la sociedad sino más bien llenar sus bolsillos.
Si esperamos que desde la Conselleria de Territorio de la Generalitat se va a poner freno a esta vorágine autodestructiva, quizás sea demasiado tarde.
La ignorancia y la soberbia humana nos acerca día a día a la senda del Colapso.
PUBLICADO EN MICRO 14 SEPTIEMBE 2007





