viernes 13 de noviembre de 2009

Pecados de juventud

El otro día, paseando por la ronda que envuelve Gandía, quedé estupefacto al ver una pintada en las paredes del instituto de secundaria que lleva por nombre a la duquesa María Enríquez. Si no recuerdo mal, decía “Stalin se escribe con letras de oro”, una auténtica loa al mayor genocida del siglo XX, pues entre gulags, depuraciones y demás, supera ampliamente a los judíos exterminados por Hitler.

Para acabar de culminar tal barbaridad, la pintada citaba al “piolet comunista” como herramienta de acción o algo por el estilo. Para quiénes no lo sepan o recuerden, fue con un piolet con lo que Ramón Mercader, espía español a sueldo de Moscú, acabó con la vida de Trotsky.

Tales burradas sólo pueden ser obra de dos tipos de personas: o gente mentalmente desequilibrada o, lo más probable, por algún jovenzuelo radical cuya amplitud de miras no va más allá del encumbramiento de ideas caducas y trasnochadas.

Todos hemos sido jóvenes (yo aún creo que lo soy, sigo aquejado del síndrome “Peter Pan”) y sabemos de las aventuras juveniles… las que eran heavies y ahora llevan hasta el tanga de Tous; los que iban de malotes dando palizas y ahora y sacan del bolsillo de su traje su tarjeta de director de no sé qué; de quien se llenaba la boca con palabras de colectivización y ahora explota sin piedad a sus camareros y cocineros…

Se repite habitualmente la demagógica sentencia de: “Si a los 20 años no eres de izquierda, no tienes corazón. Si a los 40 años... no eres de derecha, no tienes cerebro".

La juventud es una etapa plagada de sueños y de utopías (sin ellas el mundo nunca hubiera cambiado), pero no debe ser excusa para encumbrar como héroes a quiénes ya hace mucho se demostró su funesta labor genocida.

Por desgracia para muchos, a veces queda rastro de estos pecadillos de juventud. La hemeroteca le ha pasado una mala jugada al diputado César Augusto Asencio, efímero secretario general del PP valenciano tras Ricardo Costa, pues su artículo negando el Holocausto (“sobre el mito de los seis millones de judíos exterminados. Un estudio detallado nos demuestra que todo ello es falso... el mayor fraude de la historia”) no hace sino demostrar que hay gente que ni en su adolescencia tuvo corazón ni cerebro.

Me tiene intrigado saber pasará por su cerebro y su corazón ahora que rebasa los cuarenta…

PUBLICADO EN MICRO, VIERNES 13 NOVIEMBRE 2009.