viernes 19 de noviembre de 2010

EL BEDUINO


Con el peculiar Memorias de un beduino, José Antonio Labordeta daba nombre a su paso por el Congreso de los Diputados entre los años 2000 y 2008. Poeta, presentador, cantautor, profesor y sobre todo esto, personalidad necesaria e indispensable en las últimas décadas, su paso por la política de la mano de la Chunta Aragonesista me da la ocasión ideal para hablar de un panorama político que sólo puede calificarse como desolador.

Labordeta, político “de rebote”, alejado de todo ese academicismo absurdo que impregna las Ciencias Políticas, se hizo famoso en el hemiciclo por su enfrentamiento verbal con una banda de capullos a los que envió literalmente “a la mierda”. Y es que en ocasiones hay que dejar de lado la educación y los buenos modales cuando entran en escena esa serie de advenedizos y chupaculos que ocupan las bancadas de nuestras instituciones.

Gracias a internet se ha difundido un vídeo en el que un tal Ricardo Martínez, que se gasta mucho en gomina y trajes (bueno, puede que en trajes no tanto) pero la escuela de los buenos modales se la ahorró. El susodicho se pasa toda la alocución de una diputada rival rompiendo papeles de forma ostentosa para así molestar todo lo posible. Que algún diputado sea GILIPOLLAS (Sí, con mayúsculas) es algo habitual, lo que no es tanto es que además la presidenta de la cámara, cuyo nombre mejor no mentar, eche la bronca a la diputada molestada por pedir un poco de silencio… supongo que muchos no sabrán de lo que estoy hablando, y es que, en los noticiarios de Canal Nou, entre las inauguraciones, las falleras y la última calabaza gigante encontrada vete tú a saber en qué pueblo no tienen tiempo para contar lo que realmente pasa en esta comunidad.

La política es un espacio que debería estar reservado para aquellos que demuestren valía y no una obediencia ciega a los postulados de su partido, expectantes a ver de dónde puede sacarse una comisión, un regalo o un enchufe para un primo.

La política es algo demasiado serio como para dejarla en manos de esos políticos “expertos” que tanto abundan hoy. Necesitamos el espíritu de la Transición, un centenar largo de Labordetas que realmente trabajen por el país, por sus pueblos, por su gente. Quizás el sistema norteamericano, donde los escaños dependen directamente de los electores y hace que senadores y demás deban rendir cuentas, podría aportar algo de luz en este sistema que demuestra estar podrido.

No llegamos al lustro de Democracia y ya mostramos que el cáncer reside en nuestro interior, poco queda del espíritu de una Transición cerrada en falso y que si la cosa sigue así, demostrará que muerto el dictador los ineptos y expertos en choriceo siguen campando a sus anchas.

PUBLICADO EN MICRO EL VIERNES 18 DE NOVIEMBRE DE 2010.

3 comentarios:

MARCUS BRODY dijo...

Vivimos en un pais en el que hacemos negocio hasta de lo humanitário.¿Que vamos a esperar de estos políticos(menos en raras excepciones)que solo piensan en llenarse los bolsillos?.
SALUDOS.

Carlos V dijo...

Mira si hacemos negocio de lo humanitario que cada vez que se abre una cuenta para una causa de ese estilo, los bancos se llevan una pasta gansa (Cajas de Ahorro, esas que deben hacer obra social, más de lo mismo). Con una docena de labordetas el país iría mejor o, al menos, ni tan mal ni nos avergonzaríamos de nuestra clase política. Gracias por participar en este espacio de reflexión Marcus Brody

JHON MACLAEN dijo...

Si como decia ZAPLANA !estoy en la política para ganar dinero! vamos listos.
La descalificación a la que nos tienen acostumbrados nuestros políticos crea desgana en los votantes a la hora de ir a las urnas.Deberian de ser mas sabios porque al fin y al cabo nosotros les damos de comer y luego nos defraudan.
Como dijo ORENGO en la gala FAES en política no todo vale y deberian aprender a gobernarnos porque nuestra esperanza está depositada en ellos.
GOBIERNEN POR FAVOR!
SALUDOS