viernes 4 de marzo de 2011

¿REVOLUCIÓN?


Cuando ustedes lean esto, supongo (y espero) que ese dictador llamado Gadaffi, responsable de la matanza de Lockerbie y de las mil y una perrerías, esté ya criando malvas o imitar el modelo partisano, y ya que basó su poder en el petróleo, acabar ahorcado de una gasolinera seria cuanto menos un final merecido.

¡Qué barbaridad dirán algunos! ¡La pena de muerte! Pues sí, la verdad es que no se merece otro fin. Dejémonos de milongas sobre los derechos humanos y todo ese rollo porque sencillamente es una farsa.

A lo largo de sus varias décadas de dictadura, a este tarado mental los líderes “democráticos” europeos se han dedicado a reírle las gracias, no fuese que se enfadase y cortase el grifo del oro negro a Europa. Pues aunque se pida respetar la voluntad del pueblo y el triunfo de la libertad, han sido las potencias occidentales quiénes llevan años haciendo la vista gorda ante los desmanes de estos califas que mantenían el Magreb tranquilito para que el petróleo manase y como diría Bisbal, poder disfrutar de un tranquilo paseo entre las pirámides.

Y ahora llega la revolución. Entre sus múltiples acepciones, además de la clásica de cambio drástico o violento, en el diccionario aparece una más adecuada para estos momentos que estamos viviendo: inquietud.

Pues aunque aires de cambio floten por el norte de África y por Oriente Próximo… ¿Qué es lo que traerá esta nueva oleada revolucionaria? Si observamos movimientos sino similares, al menos parecidos, el panorama es desalentador.

Mayo del 68
, fecha marcada en el calendario del pensamiento contemporáneo, se diluyó fácilmente a golpe de talonario, a base de comprar a toda una generación que cambió su camiseta del Che Guevara por el polo del cocodrilo, la compra en el colmado del barrio por la tarjeta de El Corte Inglés.

La caída del muro de Berlín y el fin del desastroso mundo comunista. Tras un breve período de esperanza, trajo la confirmación que tras la igualdad de oportunidades y el triunfo del emprendedor propugnado por el capitalismo se esconde la generalización de las prácticas mafiosas, el expolio del Estado y la institucionalización de la mentira mediante el control de la prensa y los medios de comunicación.

Ahora caen los dictadores norteafricanos. En España murió en la cama. Sus herederos, con título nobiliario y los bolsillos bien llenos. Tejero tomando el sol en las Canarias mientras se conmemora que no celebra, el intento de una banda de tarados mentales de volver a los tiempos oscuros. ¿Qué hay que hacer en este país para que semejante personaje hubiese acabado en el paredón? Al final más de uno acaba por creer que aquel que ahora debería abdicar algo tuvo que ver…

Volviendo con la revolución. Inquietud. Y mucha. El quid de la cuestión es que en ocasiones es peor la solución que el problema. Pues reflexionemos, ¿qué creen que dirían los iraquíes si se les pregunta sobre cuando vivían mejor? ¿Con Saddam o con la libertad duradera de Occidente? La supuesta libertad sirve de poco si vives en Iraq o en Afganistán. Es cierto que esta cuestión pueda parecer demagógica, pero aún lo es más quien realice el paralelismo y afirme eso de “con Franco se vivía mejor”, frase cierta sobre todo si pertenecías al grupo de acólitos del régimen, ¿o por qué creen que dice semejante tontería Mayor Oreja?

Resignémonos, todo debe cambiar para que todo siga igual.

PUBLICADO EN MICRO EL VIERNES 4 DE MARZO DE 2011.

2 comentarios:

JHON MACLAEN dijo...

CON FRANCO VIVIAMOS MEJOR!
Cuando detenian a un pobre desgraciado y le daban hasta en el DNI hubiera cometido delito o no.
CON FRANCO VIVIAMOS MEJOR.
Tenian derechos(paro,seguridad social,libertad de expresión,trabajo digno,¿la mujer tenia derecho a voto?,¿quién estudiaba?etc.etc....)
¡POR FAVOR!
NO ERA FRANCO OTRO GADAFI?
SALUDOS.

Carlos V dijo...

Franco... mejor dejemoslo alli en su tumba a ver si hay suerte y un 20-N hay un buen terremoto y se cae la basílica en medio de la misa de caídos...